miércoles, 17 de marzo de 2010

El temor a los medicamentos agrava los efectos adversos

Un nuevo estudio proporcionó algunas evidencias de que los pacientes que les temen a los efectos farmacológicos serían más propensos a sufrir efectos adversos.
El estudio incluyó a pacientes con un tipo especial de artritis. Si bien se necesitan más estudios sobre personas con otras enfermedades para confirmarlo, "es algo que sucedería con todos los fármacos", dijo a Reuters Health la doctora Yvonne Nestoriuc, de Philipps-University Marburg, en Alemania.
"Es algo que sucede en una gran cantidad de pacientes", afirmó.
Mientras que la mayoría de los efectos secundarios de los fármacos no son fatales o gravemente dañinos, el equipo de Nestoriuc escribió en la revista Arthritis Care & Research que pueden "asustar y estresar" a los pacientes, y hasta disuadirlos de usarlos según lo indican los médicos.
Para investigar si esas creencias estarían relacionadas con la experiencia de efectos adversos, el equipo pidió a 100 pacientes con artritis reumática que respondieran el Cuestionario de Creencias sobre Medicamentos, que explora las creencias generales y específicas de la necesidad y los riesgos ligados al uso de fármacos.
Los pacientes informaron también sobre efectos adversos asociados con el tratamiento farmacológico de la artritis reumática y el nivel de malestar que les generaron esos síntomas.
La artritis reumática es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por la inflamación, la rigidez y el dolor en las articulaciones. Según la Sociedad Nacional de Artritis Reumatoide, afecta a 20 millones de personas.
Al inicio del estudio, 77 pacientes dijeron que habían tenido efectos adversos. El equipo siguió durante seis meses a 87 de los 100 participantes. De ese total, 45, es decir, el 52 por ciento, dijeron que los efectos adversos los seguían molestando.
Los pacientes preocupados por los medicamentos y que, por ejemplo, coincidieron con la afirmación "me preocupa tener que tomar fármacos para la artritis", eran más propensos a haber informado efectos adversos tanto al inicio del estudio como si habían empezado a tomar un nuevo fármaco en los seis meses posteriores.
Los efectos adversos incluían erupción cutánea, malestar gastrointestinal y dolores de cabeza.
Esos pacientes eran también más propensos a informar los efectos a sus médicos, a tomar fármacos de venta libre y sin indicación médica, y a modificar las dosis de los fármacos. La edad fue el único factor que influyó en la posibilidad de informar problemas con los medicamentos.
Los pacientes con artritis reumática y "que están especialmente preocupados por los fármacos o que esperan que les produzcan efectos secundarios, tienen alto riesgo de sufrirlos", dijo el equipo.
"Empezar a tomar un nuevo fármaco es un momento especialmente riesgoso porque las personas tienden a atribuirles erróneamente síntomas preexistentes y no dañinos", dijo Nestoriuc.
Los médicos pueden ayudar a los pacientes a evitar los efectos adversos si conversan con ellos sobre sus temores antes de recetarles un nuevo medicamento y los ayudan a tener "una visión más realista de los fármacos".

miércoles, 10 de marzo de 2010

PARA mis compañeros de Patológica 2

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El aumento en el consumo de gaseosa incrementa la incidencia de diabetes y enfermedad cardiaca

El hallazgo sugiere que nuevas políticas de salud podrían ayudar a reducir este problema, señalan los investigadores



VIERNES, 5 de marzo (HealthDay News/DrTango) -- El aumento en el consumo de refrescos azucarados contribuyó a 130,000 casos nuevos de diabetes, 14,000 casos nuevos de enfermedad cardiaca y 50,000 más años de vida con enfermedad cardiaca en la última década, de acuerdo con un estudio estadounidense reciente.
"El hallazgo sugiere que cualquier tipo de política que reduzca el consumo podría tener un beneficio de salud drástico", aseveró la autora principal del estudio, la Dra. Kirsten Bibbins-Domingo, profesora asociada de medicina en la Universidad de California en San Francisco, que tenía previsto presentar el hallazgo el viernes durante la conferencia anual sobre Epidemiología y Prevención de la Enfermedad Cardiovascular de la American Heart Association en San Francisco.
El estudio utilizó una simulación computarizada de la enfermedad cardiaca a la que se aplicó otros factores de riesgo cardiovasculares como obesidad y consumo de sal en la dieta, explicó Bibbins-Domingo. "Probablemente subestimamos la incidencia, porque el aumento es considerable entre los jóvenes y nuestro modelo se centró en adultos a partir de los 35 años", apuntó.
Una posible explicación es que la mayor incidencia de problemas cardiovasculares se debe al incremento creciente de la incidencia de diabetes, subrayó Bibbins-Domingo, aunque también el incremento en la obesidad podría ser responsable.
"Cualquiera que sea el mecanismo, estudios de gran tamaño sugieren que beber grandes cantidades de refrescos con azúcar tiene un efecto", destacó. "Nadie discute que tomar estas bebidas con moderación esté bien, pero en la última década su consumo se ha disparado, mientras que el consumo de otras bebidas se ha reducido".
Una declaración de Maureen Storey, vicepresidenta de políticas científicas de la American Beverage Association, apuntó que el estudio aún no ha sido publicado en una revista científica, y por tanto no se ha sometido a la revisión externa de científicos cualificados.
"Lo que sabemos ahora es que tanto la enfermedad cardiaca como la diabetes son afecciones complejas que no tienen una causa única ni tampoco una sola solución", señaló Storey en la declaración, en la que destaca que las bebidas con azúcar no están consideradas como un factor de riesgo por la American Heart Association. "En cambio, necesitamos seguir educando a los estadounidenses sobre la importancia de equilibrar las calorías de los alimentos y bebidas que consumen con actividad física".
Sin embargo, el estudio sí sugiere que cualquier tipo de política que reduzca el consumo podría tener un beneficio de salud, señaló Bibbins-Domingo. Una de esas políticas es gravar con impuestos las bebidas azucaradas, destacó. "La razón por la que existe un debate en torno al impuesto es porque las pruebas científicas en poblaciones han mostrado de forma constante que más de una bebida al día eleva el riesgo", apuntó.
La American Heart Association recomienda limitar el consumo de bebidas azucaradas tales como las bebidas gaseosas, mientras existan "soluciones alternativas", dijo el Dr. Robert H. Eckel, profesor de medicina de la Universidad de Colorado y ex presidente de la asociación.
"El jugo de la misma fruta es rico en nutrientes y su valor nutricional va mucho más allá de su contenido en carbohidratos", explicó Eckel.
El consumo diario de azúcar recomendado consiste en apenas una lata de gaseosa con azúcar al día para los hombres y un poco menos para las mujeres, señaló.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

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